Mi yo condicional

Y si mi madre no me hubiera arrastrado por la calle...
Y si mi profesor me hubiera mirado más de cerca...
Y si el educador me hubiera arropado...
Y si la junta me hubiera protegido como si fuera hijo suyo...
Quizá hoy no vería monstruos negros en el techo...
Quizá hoy no miraría miradas que me miran...
Quizá hoy no tendría terror de mí mismo...
Quizá ella también veía monstruos en su techo...
Quizá él era ciego...
Quizá él no sabía...
Quizá ello no tenía fondos...
Mi yo no me diría huele a sangre, huele a sangre...
Mi yo no estaría ahogado en medicina...
Quizá habría un yo...

El asesinato de mis padres

Te escucho llegar, pasé la noche traspuesta en el sillón.
Creíamos ser invencibles al tiempo y al desánimo.
Pasaron los días largos, cada vez más largos.
Mi piel se entristece, se seca porque ya ni llora.
La tuya se oscurece, se disecó tu expresión, la olvidé.
Ya no somos, no te conozco.
No siento tus pasos, antes conocía tu olor.
Fugaz se ha vuelto, lo que nunca imaginamos.
No me reconozco pensando en ti, en quien?.
No se si eres tú quien camina por nuestra casa, eres?.
No hay latido, no hay nada, has muerto y no te he visto.
Me besas en una mejilla dormida, hueles a hiel.
Me miras desde lejos, amargura.
Me clavas y matas para librarte de mí, pero ya estoy muerta.