El discurso incoherente del pez

Pendiente de un discurso de pensamiento recurrente que va perdiendo línea a línea su forma inicial, girando sobre sí mismo dentro de un recipiente infinito, oscuro e incoherente por sí, donde hay que palpar para poder reconocerse, flotando en una pérdida del yo sin un referente de dirección, sin conocimiento sobre cual es la búsqueda, un dejarse llevar o venir, sin saber donde se está, a la deriva de pensamientos inconexos agarrados a emociones sin control, sin percepción del tiempo ni de la lógica de la razón posible, desconocimiento sobre dónde se encontrará la cuerda de la normalidad que indique una mínima posición estable a la que poder tender, viaje sin orientación ni espera, sin conciencia de existencia, ausencia de ser, en sensación de pérdida de sí mismo, de caída, duda de muerte, desconexión del saber, del ser, del tener, colgando de una angustia retorcida que roza el núcleo esencial de la identidad, que se va deshaciendo en sí misma abajo en su propia profundidad, despersonalización vista desde un otro yo, otro su, un otro ello que no sabe hacia donde extender la mano si es que existe para poder tocar una esquina sólida de la realidad.

Tacón tras Tacón

Camina por la calle más frecuentada de la ciudad, con una bella indiferencia saluda a Botín, un tanto sucio pero familiar, a Sandalias, bien viejas las dos y un tanto desgastadas, una más que otra por cierto, deben estar un poquito cojas... y se detiene con Castellano, engrasado para la ocasión, monísimo Calcetín que lleva.
Los comercios reclaman su atención, cristales limpios de esta misma mañana le muestran cuantos objetos están dispuestos a saltar directos a su Bolso, a sus manos, sobre su cuenta, deseosos de pasar de un dueño a otro para ser tocados, colgados, mirados, olvidados, aburridos, regalados, embasurados, rompidos por Niño o simplemente trasladados a otro hogar por un precio cualquiera, en bolsa agradable y balanceo propio del que traslada... masaje gustoso.
Con cierta compulsión busca un objeto adecuado para llevar, en principio unas Ropas de temporada, algo así favorecedor que resalte su tono de piel, bien cuidada sin faltar, que para algo le cuesta el esfuerzo. Pero siempre podemos variar de tipo de objeto si no se encuentra el primero, podemos pasar a uno de decoración, así algo mono para el baño... coqueto, Cortina de tonos vivos por ejemplo, que ya anda un poquito pasada, o para la habitación, que le falta Detalle, o si no, algún otro coso para Niño, ese que rompe lo que pilla por insatisfacción, o... cómo no, la última esperanza de la tarde puede ser adquirir un objeto de los que se comen, Pastel, que lleva sabor dulzón, a pera, a piña a melocotón, tenemos también Cafeles, o también sólidos salados, o algunos otros de tipo burbuja, de esos que estimulan y hacen chiribitas en los ojos, Refrescos creo que se llaman en el cartel.
En fin... templar a fin de cuentas la ansiedad habitual con la que se encuentra cada día Tacón, que sufre de más insatisfacción que Niño del objeto rompido, al cual enseña una de las formas también habitual, de sobrellevar a Vida, tan agradable ella.