Le apetecía una copa con los amigos pero ellos no estaban por el barrio, cada uno estaba con su historia particular, algunos se habían citado con ella pero al final no, otros se emborracharon en sus casas y se quedaron, otros se cansaron a la hora de salir, otros se quedaron en el pueblo, otros le desesaron una feliz navidad y no salieron y otros directamente dijeron que no, otros no dijeron. Aún así salió en busca de esa copa con charla, pero encontró los bares habituales cerrados y casi ni un alma en la calle, o al menos el número de almas que ella esperaba. Lo más que sacó fué un paquete de fortuna enterito que se encontró por allí tirado y sin abrir, continuó cerrado. Finalmente después de un paseo corto por las calles ya tan conocidas y aburridas volvió a casa, continuando con el deseo de la copa y su chaquetón rojo bien encajado, para que el frío no le pasase ni de refilón.
Entró en su casa, cerró bien con todas las llaves que tenía, la soledad de aquel día aunque no le disturbaba, le generaba cierto paranoidismo sin sentido, pero no lo pensó más, cerró con todo lo que pudo y se desnudó tirando la ropa negra y roja sobre el primer sillón que pilló. Bien empaquetada ahora con ropa fea de casa y sus zapatillas acogedoras se dirijió a la cocina sin mucha expectativa de encontrar algo que se pudiese beber, pero eureka le hizo ver una botella bien grande de cerveza, y sobre todo bien cerrada, nueva, con todo su gas, lo que no era habitual, de modo que se echó una y se fué directa hacia su mesa encendiendo a la vez el ordenador y el radiador de aceite, sus dos amigos en aquellos tiempos tan fríos y solitarios. De momento se hizó un cigarrillo y abrió un nuevo documento de Word sin nombre, pero ya tabulado, con su espacio y medio y su escritura centrada.
No atinaba con la música que le apetecía en aquel momento, decidió poner una carpeta de mezcla para dejar que alguna le entrara; la primera no le entró; pero minutos después con un All of me por Dina Washington parecía que todo iba mejor y se detuvo, mirando la pantalla a ver qué le salía de los dedos. Volvió atrás, revisó lo ya escrito, colocó alguna coma que se le había escapado e intentó continuar con no sabía el qué, mientras que en su carpeta de mezcla de música al azar, Nick Cave le cantó un I´m Your Man a la vez que pensaba que ni se la estaba cantando a ella y además la había robado.
Se detuvo otro rato en la música esperando las letras que no salían... y si no salían pues no salían... un Paris Sunrise, un Cold Cold Ground, y con un Anouar Brahem La Letra Se Quedó Dormida.