Suelo llevar el tiempo de forma relativa, igual que la gran parte de las cosas de mi vida, siempre en un más o menos y en un todo vale, así que le digo, pues más o menos las cinco deben ser, calculando en función de que no hará treinta minutos que salí del trabajo, ese lugar asqueroso que me lleva atrapada casi veinte años.
Sin más comienza a hablar sobre un libro que está leyendo en estos días, sobre un personaje extravagante y con cierta desvinculación de la realidad. Yo no le conozco a él ni a su libro tampoco, pero como soy dada a escuchar, comienzo a sentir entusiasmo y curiosidad por la historia, puro morbo, nada más. De pronto ya no puedo diferenciar si la historia que me está contando es sobre su personaje o sobre él mismo, porque empieza a mezclar el "yo "y el "él" de una forma que se van contaminando el uno del otro. Huérfano desde muy pequeño, con alguna tragedia sexual en la infancia. Colecciona calcetines que no utiliza, móviles robados y cds vírgenes que va guardando a modo de tesoro en algún rincón desconocido de su instituto. Le gustan los juegos pornográficos en la red, cortar sujetadores en las tiendas de chicas y sentarse en este mismo lugar entre las cuatro y media y las cinco y media de cada tarde pase lo que pase. Cuando era pequeño pasaba muchas horas en silencio pensando en no se el qué, pero pensando, sobre eso no me cuenta nada, pero el caso es que desde hace un par de meses tiene unas ganas irrefrenables de hablar, hablar mucho, decir, gritar, sacar, expulsar.
Nuestra relación, inicialmente basada en un intercambio de cigarrillos por mecheros, se convierte en una terapia de evacuación, consiguiendo que lo que comenzó siendo un otoño marrón y aún cálido, se convierta en un invierno, frío y cerrado en lo que dura un chasquido de dedos.
La curiosidad mató al gato pensé de repente. Comienza a reír de forma oscura y quebrada, imagino que al ver mi cara en descomposición, y yo me comienzo a estremecer aún más.
Tras una escueta despedida me levanto y me voy con paso firme, tropiezo con el escalón de enfrente y hago como si nada, en dirección segura hacia la consulta de mi psicoanalista, que me espera siempre el mismo día, siempre a la misma hora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario